El fluir de las palabras

El fluir de las palabras 01El jueves llega por fin el gran día. A las 20:00 horas inauguraré en la Galería Dionís Bennassar de Madrid mi nuevo trabajo artístico y con él mi nueva etapa creativa. “El fluir de las palabras”, se titula la exposición. Y en mis obras tienen cabida la palabras, por supuesto, y también los ríos por las que fluyen éstas. Colores, brillos, trazos de las riberas, letras que evocan sus nombres, vegetación que se sugiere y se esconde, rocas serpenteadas por el agua. No es una imagen física, real del río, sino el halo que deja su fluir en mi espíritu.

No faltará tampoco el color, seña de identidad de este humilde pirata. Ni una sorpresa que descubriréis allí. Porque las obras estarán encerradas mientras sigan siendo mías. Quizás porque me han llevado tanto trabajo y tanto esfuerzo que las siento más mías que nunca. Mi pintura no deja de ser una palabra lanzada a la mirada del espectador a la espera de una respuesta, de su emoción. Creamos para volcar la sensibilidad que nos posee, y una vez creada, satisfecha y alumbrada nuestra pasión, la obra sólo aspira a hallar, a descubrir una mirada nueva, la del espectador.

Así que a vosotros, espectadores, os espero el próximo jueves en la Galería Dionís Bennassar. Y si no podéis el jueves, no os preocupéis, porque el barco pirata anclará en tierra firme durante todo el mes de junio. Vuelvo a la que siento como mi casa y lo hago con un trabajo que supone una gran progresión en mi búsqueda de la concepción tridimensional del arte. Regreso con energías renovadas pero con el mismo espíritu de pirata que siempre.

 

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El arte en la palabra

elartedelapalabraAyer lunes me volví a poner mi traje de pirata y surqué los mares hasta Aranda del Duero, en la provincia de Burgos, donde asistí a la inauguración de una exposición colectiva en la que colaboro con dos obras. “El arte en la palabra”, se titula. Y yo, que siempre he apostado por las letras, las palabras y la tipografía en mis obras no pude sentirme más emocionado e identificado con esta muestra que se puede visitar hasta el próximo 14 de junio en la sala de exposiciones de la Casa de la Cultura del municipio.

Organizada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, “El arte en la palabra” llena la Casa cultural de Aranda del Duero de arte contemporáneo. Allí, mis dos obras descansan junto a manuscritos de José Vela Zanetti, Rafael Alberti, Carlos Bousoño, Antonio Colinas, José Corredor-Matheos, Victoriano Crémer, José María Fernández Nieto, Pablo García Baena, José Hierro, Leopoldo de Luis, Francisco Pino, Claudio Rodríguez y Jesús Hilario Tundidor. Y pinturas de Bonifacio Alfonso, Rafael Canogar, Antonio Clavé, Alvaro Delgado, Luis Feito, Pablo García Baena, Eugenio Granell, Josep Guinovart, José Hierro, Benjamín Palencia, José María Pérez de Cossío, Francisco Pino, Miguel Rodríguez Acosta, Eduardo Úrculo, Joaquín Vaquero Turcios, Félix de la Vega y Andrés Viloria.

No pueden estar mejor acompañadas. Como no pude estar yo mejor acompañado durante la inauguración de la exposición, junto al comisario de la muestra, Adolfo Alonso Ares, y la concejal de Cultura de Aranda del Duero, Celia Bombín. Así da gusto sacar a relucir mi lado más pirata.

Urnas para retener la esencia de una obra

LETRAS A LA DERIVA (2)Como ya he comentado en alguna que otra entrada, la exposición individual que estreno el próximo 5 de junio en la Galería Dionís Bennassar de Madrid supone un salto al vacío. Una nueva etapa creativa en mi vida artística que llega llena de novedades y rupturas con el pasado más reciente. Mis obras siguen siendo obras de Morgan. Reconocibles todas ellas. Pero hay aspectos que las hacen únicas y que rompen con mis etapas más recientes, pese a que sigue habiendo elementos, como la tipografía, que me acompañan también en esta nueva aventura de intrépido pirata.

Hay quien lo llama momentos de inspiración, pero para llegar a ellos hay que estar alentado en tu búsqueda por profesionales y amigos en cuyo criterio uno puede confiar. Me pasó en este caso con la gente de la empresa burgalesa Título, capaces de crear de la nada cualquier montaje formidable. Fueron ellos los que me empujaron a romper con lo preestablecido en esta nueva aventura.

Y como las obras que expondré en ‘El fluir de la voz’ son obras muy mías y muy complejas técnicamente, se me ocurrió encerrarlas en unas urnas de metacrilato.  Considero que es como contener la esencia de un aroma o de un instante. Ese es mi capricho. Al menos mientras sigan siendo mías. El futuro poseedor de estas obras podrá retenerlas en las urnas o liberarlas para extender ese instante y ese aroma. Para darle, al fin, un nuevo sentido a la obra.

Sobre mi estimada Galería Dionís Bennassar

dionis benassarComo ya os he comentado en algún que otro post, el próximo 5 de junio inauguro mi nueva etapa creativa, ‘El fluir de la voz’, con una exposición en una Galería que para mí es mucho más que eso. Os hablo de la Galería Dionís Bennassar de Madrid, un rincón por el que han pasado muchas de mis obras y al que me une mucho más que una relación profesional. Comparto la política de la galería y admiro al hombre que hace posible día a día con su trabajo su necesaria subsistencia, mi estimado Miquel Tugores. El mundo del arte quedaría huérfano sin galerías como ésta. El mundo del arte sería mucho más pobre sin espacios como el que Miquel nos regala a los amantes del arte desde 1988.

El año pasado, sin ir más lejos, la Galería Dionís Bennassar celebró sus bodas de bronce. Veinticinco años volcada en su apoyo al arte contemporáneo en toda su extensión. Desde la pintura a la escultura, pasando por la obra gráfica o la fotografía. Desde las grandes figuras del momento a jóvenes artistas que empiezan a despuntar en el mercado artístico nacional e internacional. Todo el arte contemporáneo cabe en este coqueto espacio que desde 1993 trasladó su esencia desde su ubicación inicial, en la Calle Barceló, a su actual refugio en un palacete decimonónico situado en la Calle San Lorenzo.

Me gusta perderme de vez en cuando entre las obras que siempre albergan sus dos plantas. Disfrutar del arte y del silencio de sus instalaciones y charlar con Miquel Tugores de ese amor que ambos tenemos en común. En la Galería Dionís Bennassar se respira arte por todos lados. Arte contemporáneo y arte canalla. Arte del que gusta disfrutar a este humilde pirata.

 

La voluptuosa silueta de la mujer

J. MORGAN_07Hay rasgos que marcan mis obras. Hemos hablado en las últimas semanas de los ríos. Y también de la tipografía. A ellos se podría sumar la vegetación en forma de cactus. Y también, cómo no, las mujeres. La fascinación por la figura femenina. La atracción artística por la voluptuosidad del cuerpo de la mujer. Una figura que ha sido foco de interés para muchos y grandes artistas a lo largo de la historia. Quizás porque tras ella se esconde el milagro de la creación humana.

Me he pasado horas y horas en museos observando con detalle cientos de esculturas romanas, contemplando extasiado esa belleza en mármol en la que los velos desvelan el desnudo. Tanto he admirado esas esculturas que con el tiempo decidí trasladar esas figuras, en toda su perfección, a mis lienzos. Para darles una nueva vida. Para mostrarles mi admiración.

Luego, más tarde, enamorado ya de sus curvas y su voluptuosidad sin parangón, me vi arrastrado por mi amor por el diseño y por la tipografía y quise tatuarlas. Hacer esos cuerpos únicos. Rendirles homenaje con una de las pocas cosas que domina este humilde pirata: Las letras. Así junté y armonicé dos de mis pasiones. Ahora son parte de un todo. De mi obra. De mi historia artística.

Las letras en mi vida

J. Morgan N en primavera SoriaHace una semana os contaba en este pequeño rincón de la red la importancia y la influencia de los ríos en mi vida. Y en mi obra artística. Hoy os quiero hablar de las letras y la tipografía, las otras grandes protagonistas de “El fluir de la voz”, la exposición que inauguro el próximo 5 de junio en la Galería Bennassar de Madrid.

Arte y diseño. Diseño y arte. Ambas facetas juegan un papel importante en mi vida y se complementan a las mil maravillas. El mundo del arte me aportó mucho a la hora de diseñar, pero luego el diseño, a la hora de estructurar, compensar y equilibrar, me ha aportado mucho también como artista. Si algo dice la gente de mí es que sé armonizar colores muy diferentes. Realmente yo disfruto con el color. Y cuando la gente ve terminadas mis obras, ve una armonía, inicialmente difícil de alcanzar, pero finalmente consumada.

¿Y cómo, en esta intensa relación dual, llegué a las letras y la tipografía? Mediante el diseño. Este fue el canal para que luego ese amor se trasladase al lienzo. Aprendí de un gran maestro desgraciadamente fallecido, Víctor Viano, el amor por la tipografía y singularmente por la letra Bodoni. De ahí, surgió la idea de hacer un alfabeto, que se ramificó en otras etapas, pero de alguna manera, salvo en la colección ‘El jardín de los cactus y las odaliscas’, siempre vuelvo a la tipografía, a la palabra. “El fluir de la voz” sólo es un ejemplo más de esta relación que he mantenido siempre con las letras. Letras y palabras que ahora se entremezclan con los ríos de mi vida.

 

Los ríos en mi vida

Letras a la deriva que fluyen por los ríos de mi vida

El próximo 5 de junio volveré a anclar mi barco pirata en el Manzanares para inaugurar en la Galería Bennassar de Madrid una exposición en la que mostraré mi nueva etapa creativa. “El fluir de la voz”, se titula. Y en ella, los ríos y las palabras de mi vida toman los lienzos y se adueñan de ellos. En un hombre de mar como yo, en un pirata que surca los mares en busca de inspiración, los ríos siempre han ejercido una enorme influencia.

Adoro los ríos, verlos, contemplar sobre un puente cómo fluye el agua, detenerme en sus orillas, sentir la vida que arrastran incesantemente. Un río es una forma de viajar tranquila, sosegada… A veces con ruido, a veces con mucho silencio. Los ríos me han influido mucho, pero ¿cómo llevar los ríos y las palabras que amo y que me gustan a la pintura? Evidentemente pintándolas, recreando el río con sensaciones. Son colores, brillos, trazos de las riberas, letras que evocan su nombre, vegetación que se sugiere y se esconde, rocas serpenteadas por el agua… No es una imagen física, real del río, sino el halo que deja su fluir en mi espíritu, en planos superpuestos.

Siento tan míos los ríos que he decidido insertarlos dentro de unas urnas de metacrilato. Para que sus aguas fluyan pero nunca se separen de mí. Para poder seguir surcándolos siempre, en mi imaginación de intrépido pirata. Para seguir deteniéndome en sus orillas y disfrutar de la belleza única del discurrir del agua por su cauce. Una metáfora perfecta del inexorable paso del tiempo. Y de la vida.

 

Los referentes de un humilde pirata

Retrato de un campesino, Paul Cézanne (1905-1906)

Retrato de un campesino, Paul Cézanne (1905-1906)

Referente. Según el diccionario de la Real Academia Española, “término modélico de referencia” y “ser u objeto de la realidad extralingüística a los que remite el signo”. Según mi dialecto de humilde artista y pirata, movimientos artísticos y representantes de esos propios movimientos que han influido en cierto modo mi obra. Mis referentes. Aunque un servidor haya surcado luego sus propios mares en busca de riesgo y aventura. De un estilo propio que se aleja de la seguridad que siempre ofrece el grito que anuncia que la tierra firme está ya a la vista.

Nací en el estudio de mi padre Arturo, en una casa muy pequeña de Madrid donde viví mi primera infancia. Y siempre lo vi pintar. Y pinté con él. Así que podríamos decir que él fue mi primer espejo. Un espejo que reflejaba impresionismo, el movimiento artístico por el que mi padre bebía las aguas. Y allí conocí entre muchos otros a Cézanne, por el que mi primer referente sentía verdadera admiración. Luego, en mi búsqueda solitaria de nuevos puertos, conocí y admiré a Matisse, a Picasso y a Paul Klee.

Más tarde decidí poner a prueba mis dotes de pirata y surqué los mares llenos de corsarios hasta avistar las costas británicas. Allí las aguas del río Támesis me llevaron hasta Londres, donde un nuevo mundo se abrió ante mí. Bacon, Henry Moore… Corrientes artísticas que deslumbraron a este humilde pirata que había bebido de las fuentes de los impresionistas y los puntillistas.

En realidad, y aunque luego haya sido un navegante solitario al que le gusta explorar sus propios caminos y limites, todos los ismos han influido en mayor o menor medida mi obra. Todos hasta que llegaron corrientes como el minimal art, que dejaron de interesarme y me obligaron a dar un golpe de timón para esquivarlas. Lo mismo me sucede con el surrealismo, un movimiento que considero más literario que pictórico.

He navegado mucho y he bebido agua de muchas fuentes. De muchos mares. Y desde sus profundidades, desde la magistral lección de los grandes genios, he generado un estilo propio y fluctuante, abierto al cambio y a la experimentación, con la ambición de la originalidad como gran referente.

Hallar la ciudad de la colina

MedinaceliEra un nombre de hermosa fonética, Medinaceli, Me-di-na-ce-li… que invocaba tiempos antiguos y envueltos de historias y leyendas, pero tan sólo era eso, una evocación. Confieso con humildad mi ignorancia y confío en expiar en esta declaración mi culpa, para mí, Jorge Morgan, pintor y pirata en tantos mares, era una ciudad desconocida.

Mi laguna es ahora inaceptable, lo sé, pero al tiempo ha sido la excusa mágica y propicia para hallar, para descubrir con esa impronta abrumadora de una belleza inesperada, la ciudad de la colina.

Mi encuentro con Medinaceli ha sido tan casual como el destino que entrecruza citas sorpresivas, en las que el lance del amor requiebra a la hermosura.

Eres impresionante, ciudad de la colina, tierra de gallardos pueblos celtíberos engendrados en Occilis, hija y sal de Roma, amante de la cruz y la media luna que pugnaron en el laberinto de tus calles, legendaria Okeli, mora de alcazaba, plañidera de Almanzor, desafiante empecinada ante el pequeño emperador…

Aún en el silencio bajo el que la hallé, sus piedras respiraban la vida que han contemplado. Susurran palabras y relatan historias. Es un escenario cautivador, el sortilegio preciso para emprender un viaje en el tiempo. Y no sólo custodia los grandes episodios, sino los pequeños y seculares secretos, como esas cuñas de madera que algún cantero dejó insertadas en las columnas de piedra del Palacio Ducal.

Sé que sabes contar historias, Sherezade, y espero que guardes en las arcas castellanas de tu memoria la mía, la historia de un pirata y pintor llamado Jorge Morgan que, un día de luz blanca y fría, te descubrió extendida y desnuda sobre tu colina. Y llegó a ti, Medinaceli, para conquistar tu noble palacio con mis jardines de cactus y mis odaliscas, preñar con el intenso color de mis lienzos tus antiguas entrañas, exhibir mi arte errante entre tus gentes, devolverte la vida a un nuevo tiempo de abstracción pictórica, sumergirte en mi pasión enloquecida por la creación… aunque quizá llegué a ti tan sólo para escribir esta carta de amor.

Para Medinaceli, la ciudad de la colina, de Jorge Morgan, pirata y pintor.

 

Artículo publicado en el Heraldo de Soria el 6 de abril de 2014 con motivo de la inauguración de la exposición “Mujeres a la hora del té y el jardín de los cactus”

 

A modo de presentación…

MorganNací en esa otra España de la que germinó la rebeldía, la libertad y la democracia, hoy en duelo, con la suerte de apellidarme Morgan, como el legendario corsario galés, y con la misión de ser nombrado Jorge, el hombre griego unido a la tierra. Quisiera pensar que fui concebido entre tierra y mar, entre la piel arena y la eterna caricia azul.

Ahora, en el momento de emprender esta nueva botadura ante el inmenso mar de internet, invoco mi alma de pirata y emborrono las primeras páginas de este cuaderno de bitácora el 31 de marzo de 2014.

¡Gentes de mundo, navegantes del éter, apasionados por el arte y la libertad, ángeles y demonios, filibusteros todos!: Sabed que soy creador, orgulloso como cualquier humilde artista -valga la ironía-, embrujado por el color de los lienzos y las formas que engendran belleza, rebelde ante los cánones y simulacros, ávido de nuevos caminos y olas que ensartar con mi proa, adorador de esos genios cuya maestría espoleó mi aventura, generoso con la vida y sediento de entrechocar mi copa con nuevos y viejos amigos.

Soy Morgan, un indómito artista y un humilde pirata, a vuestro servicio camaradas del mar y la tierra.

Comienza nuestra travesía…