el fluir de la voz

Urnas para retener la esencia de una obra

LETRAS A LA DERIVA (2)Como ya he comentado en alguna que otra entrada, la exposición individual que estreno el próximo 5 de junio en la Galería Dionís Bennassar de Madrid supone un salto al vacío. Una nueva etapa creativa en mi vida artística que llega llena de novedades y rupturas con el pasado más reciente. Mis obras siguen siendo obras de Morgan. Reconocibles todas ellas. Pero hay aspectos que las hacen únicas y que rompen con mis etapas más recientes, pese a que sigue habiendo elementos, como la tipografía, que me acompañan también en esta nueva aventura de intrépido pirata.

Hay quien lo llama momentos de inspiración, pero para llegar a ellos hay que estar alentado en tu búsqueda por profesionales y amigos en cuyo criterio uno puede confiar. Me pasó en este caso con la gente de la empresa burgalesa Título, capaces de crear de la nada cualquier montaje formidable. Fueron ellos los que me empujaron a romper con lo preestablecido en esta nueva aventura.

Y como las obras que expondré en ‘El fluir de la voz’ son obras muy mías y muy complejas técnicamente, se me ocurrió encerrarlas en unas urnas de metacrilato.  Considero que es como contener la esencia de un aroma o de un instante. Ese es mi capricho. Al menos mientras sigan siendo mías. El futuro poseedor de estas obras podrá retenerlas en las urnas o liberarlas para extender ese instante y ese aroma. Para darle, al fin, un nuevo sentido a la obra.

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Sobre mi estimada Galería Dionís Bennassar

dionis benassarComo ya os he comentado en algún que otro post, el próximo 5 de junio inauguro mi nueva etapa creativa, ‘El fluir de la voz’, con una exposición en una Galería que para mí es mucho más que eso. Os hablo de la Galería Dionís Bennassar de Madrid, un rincón por el que han pasado muchas de mis obras y al que me une mucho más que una relación profesional. Comparto la política de la galería y admiro al hombre que hace posible día a día con su trabajo su necesaria subsistencia, mi estimado Miquel Tugores. El mundo del arte quedaría huérfano sin galerías como ésta. El mundo del arte sería mucho más pobre sin espacios como el que Miquel nos regala a los amantes del arte desde 1988.

El año pasado, sin ir más lejos, la Galería Dionís Bennassar celebró sus bodas de bronce. Veinticinco años volcada en su apoyo al arte contemporáneo en toda su extensión. Desde la pintura a la escultura, pasando por la obra gráfica o la fotografía. Desde las grandes figuras del momento a jóvenes artistas que empiezan a despuntar en el mercado artístico nacional e internacional. Todo el arte contemporáneo cabe en este coqueto espacio que desde 1993 trasladó su esencia desde su ubicación inicial, en la Calle Barceló, a su actual refugio en un palacete decimonónico situado en la Calle San Lorenzo.

Me gusta perderme de vez en cuando entre las obras que siempre albergan sus dos plantas. Disfrutar del arte y del silencio de sus instalaciones y charlar con Miquel Tugores de ese amor que ambos tenemos en común. En la Galería Dionís Bennassar se respira arte por todos lados. Arte contemporáneo y arte canalla. Arte del que gusta disfrutar a este humilde pirata.

 

Las letras en mi vida

J. Morgan N en primavera SoriaHace una semana os contaba en este pequeño rincón de la red la importancia y la influencia de los ríos en mi vida. Y en mi obra artística. Hoy os quiero hablar de las letras y la tipografía, las otras grandes protagonistas de “El fluir de la voz”, la exposición que inauguro el próximo 5 de junio en la Galería Bennassar de Madrid.

Arte y diseño. Diseño y arte. Ambas facetas juegan un papel importante en mi vida y se complementan a las mil maravillas. El mundo del arte me aportó mucho a la hora de diseñar, pero luego el diseño, a la hora de estructurar, compensar y equilibrar, me ha aportado mucho también como artista. Si algo dice la gente de mí es que sé armonizar colores muy diferentes. Realmente yo disfruto con el color. Y cuando la gente ve terminadas mis obras, ve una armonía, inicialmente difícil de alcanzar, pero finalmente consumada.

¿Y cómo, en esta intensa relación dual, llegué a las letras y la tipografía? Mediante el diseño. Este fue el canal para que luego ese amor se trasladase al lienzo. Aprendí de un gran maestro desgraciadamente fallecido, Víctor Viano, el amor por la tipografía y singularmente por la letra Bodoni. De ahí, surgió la idea de hacer un alfabeto, que se ramificó en otras etapas, pero de alguna manera, salvo en la colección ‘El jardín de los cactus y las odaliscas’, siempre vuelvo a la tipografía, a la palabra. “El fluir de la voz” sólo es un ejemplo más de esta relación que he mantenido siempre con las letras. Letras y palabras que ahora se entremezclan con los ríos de mi vida.