historia

Hallar la ciudad de la colina

MedinaceliEra un nombre de hermosa fonética, Medinaceli, Me-di-na-ce-li… que invocaba tiempos antiguos y envueltos de historias y leyendas, pero tan sólo era eso, una evocación. Confieso con humildad mi ignorancia y confío en expiar en esta declaración mi culpa, para mí, Jorge Morgan, pintor y pirata en tantos mares, era una ciudad desconocida.

Mi laguna es ahora inaceptable, lo sé, pero al tiempo ha sido la excusa mágica y propicia para hallar, para descubrir con esa impronta abrumadora de una belleza inesperada, la ciudad de la colina.

Mi encuentro con Medinaceli ha sido tan casual como el destino que entrecruza citas sorpresivas, en las que el lance del amor requiebra a la hermosura.

Eres impresionante, ciudad de la colina, tierra de gallardos pueblos celtíberos engendrados en Occilis, hija y sal de Roma, amante de la cruz y la media luna que pugnaron en el laberinto de tus calles, legendaria Okeli, mora de alcazaba, plañidera de Almanzor, desafiante empecinada ante el pequeño emperador…

Aún en el silencio bajo el que la hallé, sus piedras respiraban la vida que han contemplado. Susurran palabras y relatan historias. Es un escenario cautivador, el sortilegio preciso para emprender un viaje en el tiempo. Y no sólo custodia los grandes episodios, sino los pequeños y seculares secretos, como esas cuñas de madera que algún cantero dejó insertadas en las columnas de piedra del Palacio Ducal.

Sé que sabes contar historias, Sherezade, y espero que guardes en las arcas castellanas de tu memoria la mía, la historia de un pirata y pintor llamado Jorge Morgan que, un día de luz blanca y fría, te descubrió extendida y desnuda sobre tu colina. Y llegó a ti, Medinaceli, para conquistar tu noble palacio con mis jardines de cactus y mis odaliscas, preñar con el intenso color de mis lienzos tus antiguas entrañas, exhibir mi arte errante entre tus gentes, devolverte la vida a un nuevo tiempo de abstracción pictórica, sumergirte en mi pasión enloquecida por la creación… aunque quizá llegué a ti tan sólo para escribir esta carta de amor.

Para Medinaceli, la ciudad de la colina, de Jorge Morgan, pirata y pintor.

 

Artículo publicado en el Heraldo de Soria el 6 de abril de 2014 con motivo de la inauguración de la exposición “Mujeres a la hora del té y el jardín de los cactus”

 

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