Jorge Morgan

Urnas para retener la esencia de una obra

LETRAS A LA DERIVA (2)Como ya he comentado en alguna que otra entrada, la exposición individual que estreno el próximo 5 de junio en la Galería Dionís Bennassar de Madrid supone un salto al vacío. Una nueva etapa creativa en mi vida artística que llega llena de novedades y rupturas con el pasado más reciente. Mis obras siguen siendo obras de Morgan. Reconocibles todas ellas. Pero hay aspectos que las hacen únicas y que rompen con mis etapas más recientes, pese a que sigue habiendo elementos, como la tipografía, que me acompañan también en esta nueva aventura de intrépido pirata.

Hay quien lo llama momentos de inspiración, pero para llegar a ellos hay que estar alentado en tu búsqueda por profesionales y amigos en cuyo criterio uno puede confiar. Me pasó en este caso con la gente de la empresa burgalesa Título, capaces de crear de la nada cualquier montaje formidable. Fueron ellos los que me empujaron a romper con lo preestablecido en esta nueva aventura.

Y como las obras que expondré en ‘El fluir de la voz’ son obras muy mías y muy complejas técnicamente, se me ocurrió encerrarlas en unas urnas de metacrilato.  Considero que es como contener la esencia de un aroma o de un instante. Ese es mi capricho. Al menos mientras sigan siendo mías. El futuro poseedor de estas obras podrá retenerlas en las urnas o liberarlas para extender ese instante y ese aroma. Para darle, al fin, un nuevo sentido a la obra.

Anuncios

Sobre mi estimada Galería Dionís Bennassar

dionis benassarComo ya os he comentado en algún que otro post, el próximo 5 de junio inauguro mi nueva etapa creativa, ‘El fluir de la voz’, con una exposición en una Galería que para mí es mucho más que eso. Os hablo de la Galería Dionís Bennassar de Madrid, un rincón por el que han pasado muchas de mis obras y al que me une mucho más que una relación profesional. Comparto la política de la galería y admiro al hombre que hace posible día a día con su trabajo su necesaria subsistencia, mi estimado Miquel Tugores. El mundo del arte quedaría huérfano sin galerías como ésta. El mundo del arte sería mucho más pobre sin espacios como el que Miquel nos regala a los amantes del arte desde 1988.

El año pasado, sin ir más lejos, la Galería Dionís Bennassar celebró sus bodas de bronce. Veinticinco años volcada en su apoyo al arte contemporáneo en toda su extensión. Desde la pintura a la escultura, pasando por la obra gráfica o la fotografía. Desde las grandes figuras del momento a jóvenes artistas que empiezan a despuntar en el mercado artístico nacional e internacional. Todo el arte contemporáneo cabe en este coqueto espacio que desde 1993 trasladó su esencia desde su ubicación inicial, en la Calle Barceló, a su actual refugio en un palacete decimonónico situado en la Calle San Lorenzo.

Me gusta perderme de vez en cuando entre las obras que siempre albergan sus dos plantas. Disfrutar del arte y del silencio de sus instalaciones y charlar con Miquel Tugores de ese amor que ambos tenemos en común. En la Galería Dionís Bennassar se respira arte por todos lados. Arte contemporáneo y arte canalla. Arte del que gusta disfrutar a este humilde pirata.

 

La voluptuosa silueta de la mujer

J. MORGAN_07Hay rasgos que marcan mis obras. Hemos hablado en las últimas semanas de los ríos. Y también de la tipografía. A ellos se podría sumar la vegetación en forma de cactus. Y también, cómo no, las mujeres. La fascinación por la figura femenina. La atracción artística por la voluptuosidad del cuerpo de la mujer. Una figura que ha sido foco de interés para muchos y grandes artistas a lo largo de la historia. Quizás porque tras ella se esconde el milagro de la creación humana.

Me he pasado horas y horas en museos observando con detalle cientos de esculturas romanas, contemplando extasiado esa belleza en mármol en la que los velos desvelan el desnudo. Tanto he admirado esas esculturas que con el tiempo decidí trasladar esas figuras, en toda su perfección, a mis lienzos. Para darles una nueva vida. Para mostrarles mi admiración.

Luego, más tarde, enamorado ya de sus curvas y su voluptuosidad sin parangón, me vi arrastrado por mi amor por el diseño y por la tipografía y quise tatuarlas. Hacer esos cuerpos únicos. Rendirles homenaje con una de las pocas cosas que domina este humilde pirata: Las letras. Así junté y armonicé dos de mis pasiones. Ahora son parte de un todo. De mi obra. De mi historia artística.

Las letras en mi vida

J. Morgan N en primavera SoriaHace una semana os contaba en este pequeño rincón de la red la importancia y la influencia de los ríos en mi vida. Y en mi obra artística. Hoy os quiero hablar de las letras y la tipografía, las otras grandes protagonistas de “El fluir de la voz”, la exposición que inauguro el próximo 5 de junio en la Galería Bennassar de Madrid.

Arte y diseño. Diseño y arte. Ambas facetas juegan un papel importante en mi vida y se complementan a las mil maravillas. El mundo del arte me aportó mucho a la hora de diseñar, pero luego el diseño, a la hora de estructurar, compensar y equilibrar, me ha aportado mucho también como artista. Si algo dice la gente de mí es que sé armonizar colores muy diferentes. Realmente yo disfruto con el color. Y cuando la gente ve terminadas mis obras, ve una armonía, inicialmente difícil de alcanzar, pero finalmente consumada.

¿Y cómo, en esta intensa relación dual, llegué a las letras y la tipografía? Mediante el diseño. Este fue el canal para que luego ese amor se trasladase al lienzo. Aprendí de un gran maestro desgraciadamente fallecido, Víctor Viano, el amor por la tipografía y singularmente por la letra Bodoni. De ahí, surgió la idea de hacer un alfabeto, que se ramificó en otras etapas, pero de alguna manera, salvo en la colección ‘El jardín de los cactus y las odaliscas’, siempre vuelvo a la tipografía, a la palabra. “El fluir de la voz” sólo es un ejemplo más de esta relación que he mantenido siempre con las letras. Letras y palabras que ahora se entremezclan con los ríos de mi vida.

 

Los ríos en mi vida

Letras a la deriva que fluyen por los ríos de mi vida

El próximo 5 de junio volveré a anclar mi barco pirata en el Manzanares para inaugurar en la Galería Bennassar de Madrid una exposición en la que mostraré mi nueva etapa creativa. “El fluir de la voz”, se titula. Y en ella, los ríos y las palabras de mi vida toman los lienzos y se adueñan de ellos. En un hombre de mar como yo, en un pirata que surca los mares en busca de inspiración, los ríos siempre han ejercido una enorme influencia.

Adoro los ríos, verlos, contemplar sobre un puente cómo fluye el agua, detenerme en sus orillas, sentir la vida que arrastran incesantemente. Un río es una forma de viajar tranquila, sosegada… A veces con ruido, a veces con mucho silencio. Los ríos me han influido mucho, pero ¿cómo llevar los ríos y las palabras que amo y que me gustan a la pintura? Evidentemente pintándolas, recreando el río con sensaciones. Son colores, brillos, trazos de las riberas, letras que evocan su nombre, vegetación que se sugiere y se esconde, rocas serpenteadas por el agua… No es una imagen física, real del río, sino el halo que deja su fluir en mi espíritu, en planos superpuestos.

Siento tan míos los ríos que he decidido insertarlos dentro de unas urnas de metacrilato. Para que sus aguas fluyan pero nunca se separen de mí. Para poder seguir surcándolos siempre, en mi imaginación de intrépido pirata. Para seguir deteniéndome en sus orillas y disfrutar de la belleza única del discurrir del agua por su cauce. Una metáfora perfecta del inexorable paso del tiempo. Y de la vida.

 

A modo de presentación…

MorganNací en esa otra España de la que germinó la rebeldía, la libertad y la democracia, hoy en duelo, con la suerte de apellidarme Morgan, como el legendario corsario galés, y con la misión de ser nombrado Jorge, el hombre griego unido a la tierra. Quisiera pensar que fui concebido entre tierra y mar, entre la piel arena y la eterna caricia azul.

Ahora, en el momento de emprender esta nueva botadura ante el inmenso mar de internet, invoco mi alma de pirata y emborrono las primeras páginas de este cuaderno de bitácora el 31 de marzo de 2014.

¡Gentes de mundo, navegantes del éter, apasionados por el arte y la libertad, ángeles y demonios, filibusteros todos!: Sabed que soy creador, orgulloso como cualquier humilde artista -valga la ironía-, embrujado por el color de los lienzos y las formas que engendran belleza, rebelde ante los cánones y simulacros, ávido de nuevos caminos y olas que ensartar con mi proa, adorador de esos genios cuya maestría espoleó mi aventura, generoso con la vida y sediento de entrechocar mi copa con nuevos y viejos amigos.

Soy Morgan, un indómito artista y un humilde pirata, a vuestro servicio camaradas del mar y la tierra.

Comienza nuestra travesía…